Las características arquitectónicas se adecúan al clima costero de Camargo, condicionando el diseño del edificio que pretende obtener en todo momento el menor consumo energético posible.
El colegio se dispone en un volumen compacto de planta sensiblemente rectangular con 2 niveles y cubierta a un agua. El gimnasio ocupa un volumen independiente para reducir el consumo del edificio principal, pues por su gran dimensión y su uso esporádico no tiene que estar climatizado continuamente. Las aulas están orientadas a mediodía para aprovechar con grandes ventanales la luz natural y obtener ganancias térmicas solares; los corredores de circulación, que sólo deben atemperarse actuando como colchones térmicos de los espacios del aula, se disponen a norte y se utilizan vidrios de baja emisividad y carpinterías con rotura de puente térmico.
La planta baja, en contacto con el patio y las pistas de deportes, se organiza en dos bandas de uso, una con un ancho superior para las estancias de grandes dimensiones, y corredor central. Mientras que en la planta superior, la crujía se estrecha con aulas a un lado y corredor a otro.
El edificio se construye en hormigón, utilizándolo tanto en la estructura vertical y horizontal (muros armados en la primera planta, pilares en la segunda, forjados reticulares y cubierta de losa), como en el cerramiento de hormigón visto. En el volumen del gimnasio se diseña una cubierta de chapa sobre estructura metálica, lo que aligera mucho las cargas estructurales, permitiendo así disponer por fuera del edificio grandes voladizos que configuren un recinto de recepción en torno al mismo.
